La habitación, el lugar es bonito. Buen desayuno aunque te lo traen a la hora que quieren, no a la que pides.
El personal. María no estaba y el dueño estaba todo el día en la piscina bebiendo cerveza, así que no te apetecía mucho ir a “relajarte a la piscina” ya que en todo momento la ocupaba él. Cada vez que este tenía una necesidad chillaba a pleno pulmón con poca educación para que Kiki (trabajadora) fuera corriendo a atenderle. No nos gusto el trato del dueño con el personal ya que siempre era a gritos y un poco desagradable, no es un lugar para ir a relajarse. Había una vibra un poco rara en el ambiente.